En Ecuador, las estructuras de hormigón con paredes pesadas de bloque y ladrillo, enlucidas y pintadas, representan el principal método de construcción usado para toda tipología y escala.
En el terremoto de 2016, casi todas las muertes fueron causadas por el colapso de edificios; dos tercios debido al colapso estructural, un tercio debido al colapso de paredes. Todos los colapsos mortales fueron estructuras de hormigón con paredes
pesadas.
Al mismo tiempo, este método de construcción es extremadamente contaminante y genera enorme desperdicio, desde el origen y la producción de las materias primas,
hasta el método de trabajo anti-técnico como tal; la contaminación del agua en cada etapa es especialmente alarmante.
También es increíblemente ineficiente: por ejemplo, más del 50% de la mezcla utilizada para enlucir paredes y techos se desperdicia; se contamina y destruye más madera durante la obra, de la que efectivamente se utiliza en los componentes del edificio.
Aunque es imposible construir con 0 residuos y 100% de eficiencia, debemos esforzarnos por desarrollar soluciones locales a estos problemas. Lamentablemente, la industria de la construcción en Ecuador tiene muy poca motivación para cambiar o establecer metas mínimas, a excepción de la Normativa de Ecoeficiencia introducida por la ciudad de Quito en 2016. Diseñada para intensificar la densidad urbana, aumentando altura a cambio de una construcción ecoeficiente, basada en 3 parámetros principales:
Reducción del consumo de agua, Reducción del consumo de energía, Contribuciones ambientales, paisajísticas y tecnológicas.
El tercer parámetro también aporta en la resistencia y seguridad frente a los terremotos, en relación a la construcción en seco de paredes ligeras.
Como constante en nuestra práctica, trabajamos para reducir los edificios a los sistemas y componentes esenciales, necesarios para convertirlos en soportes dinámicos para su uso, intrínsecamente relacionados con su entorno, natural y construido.
Para nosotros, la arquitectura debe tener una relación fundamentalmente integral, más que reactiva, con la realidad; la entendemos como un sistema, que es al mismo tiempo un componente de su contexto, en lugar de un objeto impuesto sobre él.
Como tal, consideramos toda la arquitectura como una intervención sobre su contexto preexistente, con el objetivo de mejorarlo y, en consecuencia, la calidad de vida de sus usuarios.
La técnica y los materiales de construcción, cómo se aplican en relación con el entorno, como soporte y mediadores, son consideraciones esenciales para lograrlo.
Al mismo tiempo, esta desobjetivación de la arquitectura implica la eliminación de la predeterminación formal, a favor de fragmentar el edificio en subsistemas, sus componentes y reglas que los relacionan.
Durante muchos años, el trabajo del artista moderno ecuatoriano Jaime Andrade Moscoso ha sido especialmente importante para nosotros.
Hemos analizado cómo definió un sistema espacial, formal y constructivo, para algunos de sus murales de mosaico de piedra más significativos en Quito.
Basándose en la tensión entre los elementos ortogonales (los mosaicos) y el uso de la diagonal como regla geométrica para organizar y componer espacios, figuras, luz y sombra, se contrapone a la noción de una configuración plana de piezas, o la mera traslación gráfica de un dibujo a mosaico en una pared.
Con un componente y reglas claras, genera un sistema que es innovador, pero familiar. La fuerte geometría de la diagonal permite una nueva lectura sobre la organización formal específica de las piezas de piedra, al tiempo que nos relaciona con formas,
contrastes y tensiones universales, como las que estamos acostumbrados a ver cadavez que se proyecta la luz sobre un objeto.
Igual de importante, está diseñado como un sistema de construcción dividido en módulos, relacionados tanto con las piezas de mosaico como con las diagonales.
Para el edificio LB, la estrategia de fragmentación mediant diagonales proviene de la necesidad de trabajar con tramas ortogonales eficientes, en encuentro con la forma irregular del lote, y se convierte en el método geométrico aplicado para romper el límite entre los departamentos y el paisaje de la ciudad. Esto funciona en ambos sentidos, ya que el edificio se percibe desde la ciudad, con escala apropiada, abierto y permeable, debido a la geometría fragmentada. Pero también debido al sistema constructivo.
La planta se organiza en torno al patio central en planta baja, con las correspondientes terrazas en las plantas superiores y cubierta, abriéndose a este espacio. Las terrazas que dan a las calles son fundamentales para la estrategia geométrica de fragmentación y para hacer que el edificio sea permeable a su entorno.
El sistema constructivo utiliza tableros, tipo ¨siding¨, de fibrocemento en piezas de 240 x 30 cm., como componente principal. La diagonal se introduce en planta y sección, (generando fachadas de 45 cm. de profundidad), para producir módulos que organizan y median: se pueden organizar de acuerdo a las variaciones de uso, las relaciones interior-exterior, para definir la privacidad, la protección contra el sol y la lluvia, las jardineras, y, como cielos rasos extensos que definen el uso público, a nivel del suelo y el techo.
A partir de esto, se determina el resto de la construcción del edificio. Los módulos diagonales para la fachada, de 60 hasta 240 cm. en planta, se ensamblan con diagonales de 60 cm. en sección, fragmentando el edificio en relación con la trama ortogonal de los sistemas estructurales y espaciales, horizontal y verticalmente.
Más de 250 jardineras son esenciales para el edificio, para generar calidad de vida y escala, y combinadas con la profundidad de la fachada, para regular la incidencia solar y controlar la pérdida y ganancia de temperatura.
Aprovechando el clima moderado de Quito, el tablero de fibrocemento se deja expuesto y sellado, funciona como la piel del edificio, no se utiliza como revestimiento o parte de una fachada ventilada compleja e innecesaria. El color y la textura del material evitan el reflejo de la luz solar hacia la calle y los edificios vecinos, o dentro de los departamentos…. toda la información encuéntrala en Trama 177
Diseño y Supervisión:
arquitectura x, Adrian Moreno, Maria Samaniego.
Santiago Armijos, Paula Cardenas, Chiara Stornaiolo, Macarena Reinoso.
Ecoeficiencia:
ECODIVERCITY Carolina Proaño.
Cliente:
INMOZLION S. A.
Construcción:
Marcelo Lara Ing.
Ingeniero Estructural:
Juan Carlos Garcés
Años: 2018 – 2023
Fotos:
Bicubik, Sebastián Crespo, Andrés Fernández
Más info en Trama 177: www.tramaediciones.publica.la