La montaña, un lugar para construir un hogar. Se ubica en la cordillera occidental de los andes colombianos, en zona rural entre la ciudad de Medellín y el municipio de Guarne, altiplano oriental antioqueño, un clima tropical húmedo con temperaturas promedio de 14°C y humedad relativa de 89%. Los bosques, la agricultura, la relación visual entre mesetas configuran un paisaje diverso en tensión entre la conservación natural y la apropiación cultural del territorio, haciéndolo ideal para familias y
habitantes jóvenes en busca de vida en la montaña, buscando opciones sostenibles en equilibrio con los ecosistemas.
UN POSTULADO ECOSISTÉMICO PARA UNA CASA DE MONTAÑA
1. Palafitos para situarse sobre la topografía con un mínimo movimiento de tierra, permitiendo que el agua fluya sin que la arquitectura sea una contención hídrica, promoviendo que la cotidianidad biodiversa conviva, pues no interrumpe la conectividad ecológica del suelo y facilita que el espacio entre casa y suelo sirvan de refugio en diversas circunstancias.
El sistema palafítico hace parte de las técnicas constructivas ancestrales para habitar la montaña. En zona cafetera colombiana, en muchas las fincas son palafíticas por lo escarpado de la topografía, los bajos estas se usaban para mantener animales o como espacio para los recolectores dormir en tiempos de cosecha. Situarse en la montaña permite establecer relaciones ecológicas que domestican la relación entre naturaleza y familia.
2. Esqueletos polivalentes, para liberar las superficies y el espacio por medio del esqueleto metálico que permite la modulación por etapas de construcción, conformando 3 módulos. Cada uno de 50m 2 conectados por puentes transparentes. Los esqueletos se adaptan a diferentes materiales tipo mampostería, madera, lámina metálica, placa superboard, posibilitando que en las etapas de construcción se evalúen rendimientos y se experimenten materiales para mejorar costo beneficio etapa por etapa.
Se modulan luces de 2.5m a 4.5m y alturas libres de 4.5m, configurando una base estructural fuerte pero flexible para las adecuaciones del día a día del habitante sin que afecte el esquema espacial principal. El esqueleto permite hacer más en el tiempo, transformarse sin afectar la arquitectura. La polivalencia estructural es el marco que permite la identidad creativa e inquieta de sus habitantes, especialmente para una familia de diseñadores industriales.
3. La geometría de cubiertas configuran un sistema a dos aguas con diferencia de alturas en el caballete entre planos para crear un tragaluz corrido. Las aguas permiten la recolección de agua lluvia en los extremos; los ángulos permiten la instalación de paneles solares; el direccionamiento de los módulos según la incidencia solar, más la proporción al interior y la separación del plano de la casa del suelo, permiten que la percepción térmica sea cálida equilibrada; la geometría de las cubiertas enmarca y magnifica las atmósferas domésticas de la casa.
La arquitectura vernácula de la casa de montaña colombiana se caracteriza por sus cubiertas cóncavas con aleros, logrando un
manejo funcional de las aguas, el mantenimiento y la regulación termodinámica de las fachadas. Los aleros se convierten en
espacios intermedios, jardines de flores y refugio del sol o la lluvia. Las cubiertas y los aleros son parte de la identidad cultural del hábitat montañero.
4. Los espacios intermedios flotados, la casa flotada en palafitos es un espacio intermedio que sirve como refugio de la biodiversidad, en convivencia entre la familia y su vecindario biodiverso. El acceso flotado en plataforma metálica tipo rejilla, deja ver el suelo natural para ingresar al interior de la casa facilitando la relación con el exterior, balcones en voladizo que expanden la sensación del interior al dejar ver el paisaje de cerca y de lejos enmarcando el panorama según la dirección de los módulos en una vista de 180 grados, los puentes transparentes conectan los tres módulos de la casa estableciendo una relación con el exterior pues funcionan como radiadores de calefacción y su transparencia permite una visual que traspasa entre la casa y el paisaje.
Un pequeño invernadero es el espacio de bienvenida, tipo laboratorio “bienvenida a un hogar que está adentro y afuera” como gesto casi escultórico de transparencia y calidez, en este se ubican algunos semilleros y las plántulas con las que se está
desarrollando el paisajismo del proyecto.
5. El tiempo y el habitar, la casa representó el inicio de un proyecto doméstico en la montaña, un proyecto familiar de sujetos creativos por vocación y formación (diseñadores), su premisa para el diseño fue que la casa los dejara ser y se construyera con ellos en el tiempo, por eso se configura como un sistema industrial de estructura metálica y esquema espacial flexible determinando el confort máximo de habitabilidad y permitiendo la transformación en el tiempo, la aparición de dispositivos para el guardado, mansardas, incluso un nuevo módulo de ser necesario.
La arquitectura progresiva le da forma al tiempo para la apropiación libre del habitar, es una estrategia que libera el imaginario arquitectónico de su vanidad y se conjuga con necesidades ambiguas, complejas del habitar. Un imaginario empático y
contextualizado, la casa de montaña no es el fin de la imagen, sino el medio para configurar un imaginario ecosistémico de la producción del espacio doméstico, en búsqueda constante por la armonía en la cordillera occidental de los andes colombianos.
Ficha técnica
Nombre del proyecto: Casa de Montaña
Nombre de oficina: COONVITE Cooperativa de Arquitectura
Equipo de diseño:
Juan Miguel Durán Vélez
Maryelín Botero Ocampo
Sara Londoño Palacio
Mateo Gallego Mejía
Mario Ramírez Acevedo
Verónica López Vélez
Juan Pablo Henao Zapata
Lugar (Ciudad, País): Guarne, Antioquia, Colombia.
Año de diseño: 2019
Año finalización: 2022
Metros cuadrados de terreno (m2): 10.000m2
Metros cuadrados de construcción (m2): 150m2
Créditos fotógrafo: Yeferson Bernal Santacruz (©Yeferson Bernal)
Créditos fotógrafo: Mateo Gallego Mejía