En el corazón de la ciudad, un antiguo apartamento fue completamente renovado para convertirse en un espacio alineado con los deseos y la rutina de su nuevo habitante. El proyecto, diseñado por Intu Arquitetura y ejecutado por Habitar Reformas, partía de una distribución fragmentada y oscura, con espacios desconectados, para alcanzar una configuración fluida, confortable y sensorial. El reto fue transformar un espacio con potencial oculto en un hogar que acogiera y convidara a quedarse, sin exageraciones, pero con precisión.
Desde el principio, las decisiones se tomaron con base en la idea de bienestar. La primera estrategia fue revisar la distribución original: se eliminaron o reposicionaron paredes para permitir una nueva lectura de los espacios, asegurando amplitud y mejor aprovechamiento de la luz natural. La iluminación general, diseñada en colaboración con Arquitetura da Luz, refuerza la configuración espacial para crear una sensación de continuidad. Se diseñaron puntos focales con suavidad, y cada ambiente recibió su propia atmósfera sin perder la unidad de la composición.
Las elecciones de materiales siguieron esta misma lógica. La textura se utilizó como elemento narrativo, aportando profundidad a los espacios y una sensación táctil suave. En lugar de utilizar revestimientos decorativos, se eligieron superficies que responden de forma sensible a la luz y al paso del tiempo. Un ejemplo destacado se encuentra en el baño principal: el revestimiento elegido, de la línea Gouache de Portobello, muestra un delicado movimiento visual al ser iluminado, como si revelara ondas sutiles, creando una experiencia casi contemplativa en un espacio de uso cotidiano.
La carpintería, realizada por Yama Móveis, fue diseñada a medida para responder a las nuevas proporciones y funciones de los ambientes. No solo como solución de almacenamiento, sino como parte esencial del lenguaje del diseño. Paneles integran las áreas sociales, nichos revelan usos antes inexistentes y superficies de madera aportan calidez a la paleta neutra predominante. La conexión entre forma y función es visible en cada detalle, reforzando la propuesta de una vida intuitiva, donde todo está en su lugar, pero con la ligereza de quien no necesita imponerse.
La cocina, por ejemplo, dejó de ser un espacio aislado y se abrió a la interacción social, conectándose sutilmente con el área social. El dormitorio ganó en privacidad y confort, con texturas envolventes y una iluminación que invita a desacelerar. El antes y después revela, sobre todo, un cambio en la forma de habitar: del uso rígido de los espacios a la fluidez entre funciones; de una estética genérica a una identidad construida a partir de deseos reales.
En solo tres meses, lo que antes era solo una propiedad antigua se convirtió en el “lugar favorito del mundo”. El proyecto de Intu Arquitetura celebra no solo la forma, sino también el encuentro entre espacio, tiempo e historia: un hogar donde cada elección tiene intención y cada detalle tiene sentido.
Estudio: Intu Arquitetura @intu.arquitetura
Fotos: Pamela Wille