En la Rua Professor Atílio Innocenti, Av. Horácio Lafer y Av. Faria Lima, la Torre Salma surge como un símbolo de un nuevo concepto para los desarrollos corporativos.
La planta baja del edificio fue concebida como un espacio abierto, sin muros ni barandillas, con fachadas activas que integran tiendas y restaurantes, promoviendo así la interacción y la conexión con el entorno urbano. Con 16 pisos y 850 m² de área por planta, la torre única cuenta con 4,68 m de piso a piso, ofreciendo espacios amplios y ventilados para sus usuarios.
Uno de los aspectos más distintivos de este proyecto es la presencia de bosques de 110 m² con techos de doble altura en todos los pisos. Estos espacios fueron concebidos en una disposición en espiral alrededor del núcleo central del edificio, que alberga los ascensores y las escaleras. Con un área total de 1760 m² de bosque vertical, este enfoque innovador ofrece ambientes revitalizantes en plena Av. Faria Lima, ya que los bosques actúan como aislante térmico, barrera acústica y generan un microclima agradable en los espacios internos de la torre, brindando una nueva experiencia en la forma de trabajar.
Para posibilitar esta directriz en el proyecto arquitectónico, el desarrollo se acoge a la Ley de Terrazas, destinando un 5% del área del terreno a jardines colgantes. Estos espacios fueron diseñados con el objetivo de promover el bienestar y la calidad de vida de sus ocupantes, ofreciendo incluso la oportunidad de caminar descalzo en medio de un denso bosque, dando continuidad al matorral existente en los lotes que rodean la parcela.
Del equilibrio entre el espacio construido y la naturaleza surge una armonía que garantiza el bienestar de las personas. Desde el inicio del proyecto, el Grupo G4M, inversionista y propietario del emprendimiento, compartió la visión de adoptar soluciones basadas en la bioarquitectura, demostrando así un compromiso mutuo con la promoción de entornos sostenibles y saludables. El paisajismo, fruto de la colaboración entre Soma Arquitetos y Cardim Arquitetura, fue desarrollado de manera cuidadosa y meticulosa.
Durante el proceso de diseño, el cliente participó activamente, proponiendo la realización de un mockup del bosque a escala 1:1, lo que permitió un test sensorial de las dimensiones y la escala del entorno natural presente en todos los pisos del edificio. Este enfoque colaborativo y orientado al usuario ha contribuido significativamente al éxito y la excelencia del proyecto en su conjunto.
“El proceso creativo florece de manera excepcional cuando el cliente comparte la misma visión de excelencia y compromiso con la innovación y la sostenibilidad. Durante el desarrollo, el grupo G4M se mostró abierto a explorar nuevas ideas y así se ampliaron las posibilidades. Esta estrecha colaboración permitió que el proyecto se desarrollara de forma orgánica, dando lugar a soluciones inéditas”, afirma Grazzieli Gomes Rocha, socia directora de aflalo/gasperini arquitetos.
Del equilibrio entre el espacio construido y la naturaleza surge una armonía que garantiza el bienestar de las personas. Desde el inicio, el Grupo G4M, inversionista y propietario del proyecto, compartió la visión de adoptar soluciones basadas en la bioarquitectura, demostrando así un compromiso mutuo con la promoción de entornos sostenibles y saludables.
El paisajismo, resultado de la colaboración entre Soma Arquitetos y Cardim Arquitetura, fue desarrollado con precisión y detalle. Durante el proceso de diseño, el cliente participó activamente, proponiendo la realización de un mockup del bosque a escala real (1:1), lo que permitió una experiencia sensorial de las dimensiones y proporciones del entorno natural presente en todos los pisos de la torre. Este enfoque colaborativo y orientado al usuario fue clave para el éxito y la excelencia del proyecto en su conjunto.
“El proceso creativo florece de manera excepcional cuando el cliente comparte la misma visión de excelencia y compromiso con la innovación y la sostenibilidad. Durante el desarrollo, el grupo G4M se mostró abierto a explorar nuevas ideas y las posibilidades se expandieron. Esta estrecha colaboración permitió que el proyecto se desarrollara de forma orgánica, dando lugar a soluciones inéditas”, afirma Grazzieli Gomes Rocha, socia directora de aflalo/gasperini arquitetos.
El Bosco Corporate Building se consolida como un hito de innovación y compromiso con la sostenibilidad, centrando su propuesta en la integración entre naturaleza y entorno construido. El proyecto, reconocido por el Green Building Council (GBC), alcanzó una destacada puntuación de 85 puntos, logrando la certificación LEED Platinum, que exige un mínimo de 80 puntos. Este resultado respalda los principios de la bioarquitectura perseguidos a lo largo de todo el proceso creativo.
SOBRE AFLALO/GASPERINI ARQUITETOS
Fundado en 1962, aflalo/gasperini arquitetos combina trayectoria y vanguardia en el desarrollo de soluciones arquitectónicas que dialogan con la ciudad y con las personas. Sus proyectos priorizan el medio ambiente, la calidad de vida y la movilidad, conformando un enfoque integral que ha consolidado al estudio como uno de los más relevantes de Brasil.
Con más de 60 años de trayectoria, el despacho ha sido responsable de proyectos emblemáticos como la sede de IBM, el Complejo Rochaverá, el Tribunal de Cuentas de São Paulo (SP), el Teatro Claudio Santoro en Campos do Jordão, el Hotel Fasano Itaim y el residencial Habitarte.
El estudio desarrolla proyectos para usos comerciales, residenciales, mixtos, hoteleros, educativos e industriales, fruto de minuciosas investigaciones de materiales y del análisis urbanístico integral. Desde el diseño hasta la elección de materiales y la construcción, aflalo/gasperini arquitetos acumula 38 proyectos con certificación LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), uno de los procesos de certificación ambiental más exigentes a nivel internacional.
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YouTube – aflalo/gasperini arquitetos
@aflalogasperini_arquitetos