La comisión surgió del deseo del cliente de transformar un antiguo establo porcino, ubicado en el centro histórico de Sasamón (Burgos), en una vivienda unifamiliar contemporánea. El objetivo fue claro: preservar la identidad rural del edificio y su presencia en el tejido patrimonial, al mismo tiempo que se creaba un espacio doméstico cálido, funcional y adaptable a nuevas formas de habitar.
La propuesta plantea la conversión de la estructura en un hogar contemporáneo mediante una intervención que actúa exclusivamente en el interior. Las fachadas existentes se conservan y restauran con la contención propia de un contexto histórico. La estrategia de diseño se fundamenta en mantener viva la memoria del lugar, habilitando a la vez un nuevo modo de habitar. Para ello, el interior se vacía por completo, conservando los muros perimetrales de adobe como testigos silenciosos del pasado, e insertando en su interior una nueva estructura doméstica: una “caja” de madera laminada.
Esta caja, parcialmente adosada a los muros existentes, ocupa aproximadamente la mitad del volumen disponible y establece un diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, lo áspero y lo cálido, lo sólido y lo ligero. Su disposición permite que el espacio respire, generando relaciones espaciales complejas entre la envolvente preservada y el núcleo contemporáneo. Las estancias se organizan mediante grandes puertas correderas y abatibles realizadas en la misma madera que la caja, promoviendo flexibilidad visual y funcional.
Desde el punto de vista técnico, la eficiencia energética es prioritaria. Una capa continua de aislamiento térmico se aplica sobre la envolvente interior, revestida con un tabique ligero que permite emplear el mismo mortero monocapa del exterior, garantizando continuidad térmica y coherencia material. La cubierta se ha renovado íntegramente, manteniendo el esquema tradicional de vigas y correas, aunque ejecutada en madera laminada para asegurar precisión y estabilidad estructural.
La caja de madera, prefabricada en módulos por una empresa local, refuerza la conexión del proyecto con la artesanía rural a la vez que reduce el impacto del transporte. Los acabados se limitan a materiales esenciales: madera estructural vista, mortero continuo y pavimento de resina transparente vertida directamente sobre la losa con calefacción radiante. Esta honestidad constructiva constituye el corazón de la intervención.
El resultado es una vivienda flexible, luminosa y plenamente contemporánea, que reinterpreta la arquitectura rural desde la simplicidad y la claridad constructiva. El pasado del edificio no se oculta: se amplifica y se reinhabita bajo una nueva luz.