La arquitectura es el reflejo de la cultura y el pensamiento de una sociedad. La casa Akaly que fue concebida y construida durante el año 2020 en la isla de Mocoli en Guayaquil, Ecuador, es una manifestación de la capacidad creativa del hombre, aun en tiempos de incertidumbre como la pandemia.
Este proyecto fue un reto, ya que la intención era construir una vivienda de concreto aparente, característica distintiva del despacho, pero el peso de la estructura en un terreno insular presentaba una problemática estructural. La solución propuesta fue utilizar tableros de poliestireno, recubiertos por ambos lados con concreto aparente de 5 cm de grosor, integrándose a una estructura mixta de acero y concreto.
La casa se convirtió en un hito de la arquitectura local, al elegir acabados poco comunes a lo antes visto en la isla, elementos que manifiestan la conexión entre la arquitectura y el ecosistema que la rodea.La utilización de la madera y el aluminio en la construcción expresa la intención del proyecto de establecer una analogía entre la construcción humana y la naturaleza, permitiendo que la edificación se integre armónicamente en el contexto natural de la Isla Mocoli. La madera Jagua Blanca cuidadosamente elegida por su calidez y la sensación de confort, mientras que el aluminio negro fue seleccionado por su atemporalidad y elegancia, se funden con las tonalidades verdes de la flora propuesta.La piedra natural utilizada en los escalones y en la piedra de río cortada que recubre el patio se convierte en un elemento complementario que aporta textura y congruencia al diseño.
El programa arquitectónico se organiza en torno a un patio central, que recibe y da refugio a un árbol que representa un icono inaugural, un objeto que fue colocado previo al inicio de la construcción y que se trajo del exterior de la isla. Este patio es un espacio en el que el mundo natural se fusiona con la construcción, a través de sus texturas y la elección de la vegetación autóctona para el paisajismo de la casa para la cual se seleccionaron plantas endémicas de la zona de carácter selvático y verde, creando un diálogo entre el edificio y el contexto que la alberga.
El mismo patio funciona como un elemento clave en la ventilación de los espacios, y además crea un microclima que ayuda a reducir la temperatura del clima cálido característico de la zona. La vista a los canales es el primer encuentro que tiene el habitante al ingresar a la casa, un
momento que se convierte en una invitación a la contemplación de la naturaleza donde la arquitectura es entonces un medio para experimentar la belleza del mundo, y la casa se convierte en un instrumento que facilita esta conexión con el entorno.
A través de este mismo gesto, el diseño de la casa cuida intencionalmente enmarcar o descubrir las diferentes vistas del escenario en el que reside en cada momento en que el habitante decide recorrerla; una expresión tangible de el principio filosófico donde la arquitectura no es sólo una cuestión de construir estructuras sino que es también una disciplina que busca conectar al ser humano, permitiéndole experimentar la belleza y el equilibrio del mundo que lo rodea.
Diseñada para integrar los diferentes espacios, el diseño permite la conexión entre las áreas sociales y el patio central, que se convierte en un espacio de transición entre el interior y el exterior de la casa. El jardín, con su alberca en forma alargada, es una metáfora de la naturaleza que rodea la isla y que es reinterpretada por el anhelo de la construcción humana.
La planta alta de la casa alberga las habitaciones, espacios de descanso que se encuentran tras circular un pasillo acogedor en duela de madera que habilita una vez más la contemplación del árbol central de la casa en todo momento y culmina en una terraza que se abre como espacio de meditación y atención a los canales que conceden la singularidad y magia de esta zona y que el habitante puede así escuchar, oler, sentir y vivir.
Casa Akaly es un ejemplo de cómo la arquitectura no solo es la construcción de espacios, sino que también es una forma de vida.La casa se convierte en un espacio para la apreciación, la reflexión y el descanso, donde cada rincón manifiesta la sinergia entre el hombre y la naturaleza.
CASA AKALY
Diseñada por Di Frenna Arquitectos
Área (M²): 644.00 m².
Fotografía: Lorena Darquea.
Equipo de trabajo: Arq. Matia Di Frenna Müller, Arq. Mariana de la Mora Padilla, Arq. Omar Anguiano de la Rosa.
Tipo de proyecto: Residencial Unifamiliar.
Ubicación: Blue Bay, Mocolí; Ecuador.