Raíces
El recorrido por la trayectoria de Sócrates Ulloa trasunta su mirada y se nutre de su afirmación “El ser humano no funciona. El ser humano vive”. Nos convoca a adentrarnos en sus reflexiones críticas sobre urbanismo y arquitectura, docencia y práctica profesional en arquitectura y artes plásticas. Su juventud, vivida entre Ambato y Guayaquil, ciudad donde nació en 1932, lo encontró pensando un futuro en el que quería “hacer casas”. Después de abordar disciplinas de ingeniería, arquitectura y bellas artes y de incursionar en las universidades Central del Ecuador (UCE) y Politécnica, viajó a Argentina, donde permaneció largo tiempo haciendo del arte su eje. Regresó en 1960, su vida transcurrió en Ambato y Quito; trabó amistad con Oswaldo Viteri (1931-2023), ambateño, artista plástico y arquitecto, quien lo invitó a su taller, tras esta experiencia ingresó a la Facultad de Arquitectura de Quito.
Sus estudios
Visualizó el sentido del ritmo como esencia vital y a la arquitectura como arte que explica y es parte de la vida. En las aulas de arquitectura, con 28 años, formó parte del “movimiento de teatro de Fabio Pacchioni de la Casa de la Cultura”, participó con Juan Andrade para “dar forma y hacer trabajar” al Centro de Artes/UCE con miras a crear la Facultad de Artes. Ganó la beca de estudio en la escuela de arquitectura de Marsella, Francia, en 1969, donde se graduó de arquitecto (1971).
Docencia y gestión universitaria
Ejerció su práctica con el objetivo de “superar anacronismos”, a su criterio “La arquitectura ha estado más bien al margen de la modernidad y ha dado la espalda a la Historia…”. Desde 1967, dictó clases de diseño básico, arquitectónico y urbanístico, historia de la arquitectura y dirección de tesis de grado en la UCE; en el Taller Integral fue profesor y jefe de Taller; asumió la dirección de la escuela por dos periodos (2000-2004). El aspecto esencial de su participación reside en la reflexión crítica sobre la coherencia entre teoría y práctica; el propósito de transformación de las estructuras urbanas, de la arquitectura y de los procesos docentes en relación con las realidades y acciones concretas en esos ámbitos. Le preocupó siempre el rol de la arquitectura y de los arquitectos en la sociedad, en la pintura reflejó su mirada hacia lo popular y social.
Sócrates Ulloa sostiene que “toda manifestación de arte, la arquitectura por consiguiente, es la materialización espontánea de una idea, aunque la objetivación sobre todo en arquitectura precise de intervenciones basadas en el pensamiento y el intelecto”. En búsqueda de definiciones conceptuales, abordó la crítica al funcionalismo y el estudio de propuestas sistémicas.
Práctica profesional
En el Municipio de Quito, con otros colegas, reflexionó sobre “el papel de la municipalidad en el desarrollo de la ciudad”. Concretó los proyectos de “Urbanización y Arquitectura Las Cuadras” y de “Urbanización El Panecillo” de vivienda popular y tratamiento urbanístico, con base en dos ideas principales: la coordinación dimensional con una malla única que relacionaba componentes urbanos y arquitectónicos y el crecimiento modular sucesivo para las viviendas, con sistema constructivo de muros portantes. Estudió barrios periféricos, modelos urbanos para nuevos asentamientos y el proyecto La Carolina (50 Ha.) “primer ensayo de centralidad urbana en la ciudad”.
Como consultor integró equipos del Plan Maestro de las Áreas Históricas de Quito y de La Mariscal (1981). Destaca su aporte a la sistematización como “un modelo tentativo de coordinación de los sistemas de circulación vehicular, peatonal y mixto …”, el estudio de usos e incorporación del color en fachadas. Participó en planes de equipamiento del Centro Histórico, planes parciales barriales y de saneamiento del río Machángara. Intervino en la Rehabilitación del antiguo Hospital Eugenio Espejo (1995), el proyecto Museo de la Medicina (2000) (ambos con F. Naranjo) y el estudio de recuperación del colegio Simón Bolívar de Quito (con H. Burbano) para el FONSAL. Como Director de Proyectos diseñó para PROMEET MEC/BID la ampliación y nuevos edificios para siete colegios secundarios técnicos en base del diseño de un modelo teórico gráfico de sistema modular.
Reflexiones
Sócrates Ulloa dice “Toda intervención de la arquitectura, es decir de un arquitecto, conlleva la invasión a la naturaleza, por lo que debe suponerse que el arquitecto está en la obligación de respetar y aún mejorar en lo que interviene”, para lograrlo insistió en la visión sistémica, relaciones y precisiones conceptuales, complementariedad entre lo arquitectónico y urbanístico, relación de las diversas escalas de diseño y la naturaleza, y la responsabilidad del arquitecto por lograr unidad, armonía y belleza de las formas diseñadas en los procesos de transformación del territorio.
Su huella: “El fin de la armonía es la unidad”.
El arquitecto Sócrates Ulloa nos dice “Mi obra es un diseño. Me dedico al diseño, hago composiciones. Diseñar es componer y esto me ubica en dar forma a ideas de objetos de uso”. Sintetiza su pensamiento en su libro “Superar anacronismos” (Quito, 2015). Su figura imperturbable, silenciosa, pausada, bulle por dentro, muestra su escepticismo y sus anhelos, sus rebeldías, sus certezas, sus críticas. Reclama para la arquitectura la libertad del arte, sin métodos, aboga por trazar estrategias de diseño, para dar forma, “hacer visible una idea; tal vez, descubrirla” porque la arquitectura “se expresa, se lee y se vive en la forma del objeto”… “Una cosa es concebir el espacio como función y otra cosa es concebirlo como vida, movimiento, forma y geometría”. A lo largo de su práctica ha sido coherente con su pensamiento.
Fte. Sócrates Ulloa. Aportes significativos al urbanismo y arquitectura en Ecuador. Artículo de Historia en Trama 168, 2022