El Conjunto La Tola se sitúa, en las faldas del Itchimbía, en barrio tradicional la Tola, perimetral al CHQ, que conserva una población estable y una interesante cohesión barrial. El uso propuesto es residencial multifamilar y la propuesta es fruto de un concurso de diseño privado. Ha sido concebido visualizando al patrimonio más allá del “bien conservado”, como patrimonio habitable, vivo, en el que se busca activar la historia y la memoria desde el presente, pensando a la ciudad como el lugar de lo cotidiano, lo que se practica y es capaz de acoger antiguas, múltiples y nuevas prácticas sociales.
Se asume la sostenibilidad en un sentido más amplio, no sólo desde la eficiencia del objeto arquitectónico, sino desde la reflexión crítica del crecimiento urbano expansivo y su consumo de territorio, y la pertinencia de trabajar sobre el reciclaje de un tejido urbano servido, con valores de centralidad e incorporado en una estructura barrial sólida.
Se propone una aproximación múltiple que, además de viviendas accesibles a diversos grupos sociales, considere los usos a partir de dinámicas e historias locales y se planteen alternativas para la inclusión de viviendas productivas, locales comerciales y espacios de uso comunitario, talleres y área de huertos urbanos.
Estrategia urbana: barrio-ciudad
El paisaje histórico urbano se aborda como resultado de la superposición de capas culturales y naturales, la clave es incluir en el análisis el contexto urbano, destacando dos elementos: el barrio de la Tola y el Parque del Itchimbía. El barrio es la unidad urbana generadora de pertenencia en ámbitos sociales y espaciales; y el parque uno de los más grandes y mirador natural de la ciudad. Se plantearon: creación de una plaza pública para promover un espacio de estancia barrial; recuperación de la escalinata para generar conexión con el conjunto; incorporación de espacios de uso comunitario con apertura a una comunidad más amplia, y comunión armónica con la loma del Itchimbía.
El Conjunto La Tola se sitúa, en las faldas del Itchimbía, en barrio tradicional la Tola, perimetral al CHQ, que conserva una población estable y una interesante cohesión barrial. El uso propuesto es residencial multifamilar y la propuesta es fruto de un concurso de diseño privado. Ha sido concebido visualizando al patrimonio más allá del “bien conservado”, como patrimonio habitable, vivo, en el que se busca activar la historia y la memoria desde el presente, pensando a la ciudad como el lugar de lo cotidiano, lo que se practica y es capaz de acoger antiguas, múltiples y nuevas prácticas sociales.
Se asume la sostenibilidad en un sentido más amplio, no sólo desde la eficiencia del objeto arquitectónico, sino desde la reflexión crítica del crecimiento urbano expansivo y su consumo de territorio, y la pertinencia de trabajar sobre el reciclaje de un tejido urbano servido, con valores de centralidad e incorporado en una estructura barrial sólida.
Se propone una aproximación múltiple que, además de viviendas accesibles a diversos grupos sociales, considere los usos a partir de dinámicas e historias locales y se planteen alternativas para la inclusión de viviendas productivas, locales comerciales y espacios de uso comunitario, talleres y área de huertos urbanos.
El proyecto
En la parcela están presentes dos características principales que definen la estructura física del CHQ: su morfología y topografía. Esta le otorga la posibilidad de un dominio visual del Centro Histórico y de una sucesión de planos de paisaje. La morfología se construye mediante espacios escalonados con terrazas y galerías proyectadas hacia el paisaje, el uso desprejuiciado de la cubierta plana o inclinada. Recursos que se reinterpretan en la propuesta arquitectónica.
Fue importante reconocer el grano de la edificación de la loma, su escala acotada que acomoda a la pendiente, asumiendo como estrategia el empleo de esta escala volumétrica. Para las fachadas se ha trabajado con un criterio ajustado las condiciones de cada calle.
Espacios libres
Los espacios libres conforman un circuito transitable contínuo que atraviesa y dota de permeabilidad a todo el conjunto, zona
arbolada para recreación infantil y disfrute de sus habitantes. Espacios que nos vinculan con la memoria del espacio, como el corazón del proyecto donde se albergan los usos colectivos y que resulta del reciclaje de fragmentos de la edificación prexistente, de su galería y patio.
Tipología edificatoria
Sobre los bloques escalonados, se desarrollan volúmenes verticales con vacíos entre ellos. Se proponen cubiertas inclinadas (70%), enfatizando el juego volumétrico. Los criterios básicos de diseño interior de las viviendas, además de la variedad tipológica que permite construir una comunidad heterogénea, son: buena orientación, adecuada iluminación y ventilación natural, des-jerarquización espacial, almacenaje, incorporación de vegetación, espacios comunales y prolongación visual
Paisaje
El proyecto reconfigura el paisaje de la zona ya que, al ocupar uno de los lotes baldíos de mayor tamaño, tiene la capacidad de inci
dir en la percepción de la loma del Itchimbía, conservando el juego volumétrico y de sombras y el planteo de espacios verdes escalonados en tres niveles. Al interior del conjunto, en una secuencia de espacios de estancia, jardines en suelo natural, de contemplación, se intensifica la relación del usuario con el paisaje; los de recogimiento, más íntimos, están asociados a actividades domésticas y comunitarias.
Materialidad
La materialidad refuerza las intenciones, se concilia la racionalidad constructiva y la expresividad de los materiales. Un mosaico de materiales es reinterpretado en clave contemporánea. La sucesión de ladrillo, adobe y muros encalados, presente en las lomas del CH, evita el impacto de grandes masas uniformes.
Se plantea una volumetría fragmentada con una materialidad diferenciada, en los bordes domina la cerámica de barro cocidas, en el interior, los paramentos verticales blancos, y en los elementos horizontales y losas inclinadas, se recupera la cerámica vista, logrando un juego de planos que combinados destacan los muros de adobe y piedra preexistentes.
Sustentabilidad
Se han empleado los criterios básicos de sustentabilidad; el diseño pasivo promueve ahorro energético (óptima orientación) y permite luz natural en el 100% de los espacios habitados, una auto climatización natural, y una capacidad de mantener niveles de aire limpios.
La proporción e implantación de los bloques juega un papel indispensable en la sostenibilidad (orientación este oeste, ventilación cruzada, permeabilidad del suelo, 8% de cubiertas verdes y 25.54% del área de terreno es espacio verde) ayudando a la zona urbana densa a bajar el efecto isla de calor.
MCM+A
Ubicación: La Tola, Quito, Ecuador
Diseño: MCM+A Yadhira Álvarez, Pablo Moreira, Natalia Corral y Milton Chávez. Colaboradores: Marcelo Gualotuña, Francis López, Pedro Endara, Sarahí Márquez e Iván Salvador
Promotor: KLEIN SOTO
Construcción: Moncayo + Roggiero y Klein Soto
Área Bruta de Construcción: 5773.22 m2 Área Comunal cubierta: 2026.80 m2
Área Comunal abierta: 927.11 m2 Departamentos: 26 + 1 oficina + 1 local comercial
Año del diseño: 2016
Periodo de construcción: 2017-2019
Fotografía: Bicubik