EX POBRE DIABLO
Impaqto la Floresta, Terra y n24 galería de arte
Por: Daniel Moreno Flores, Santiago Vaca Jaramillo, Arqs
Ubicación: La Floresta, Quito, Ecuador
Autores diseño: Santiago Vaca y Daniel Moreno Flores
Clientes: Uribe Schwarzkopf / Impaqto / Terra
Coordinación: Joseph Schwarzkopf, Tommy Schwarzkopf, Camila Avellan, Michelle Arévalo, Daniela Peralvo, Lucia Gómez, Carolina Brito, Carlos Buchelli, Álvaro Reinoso, Margara Anhalzer, Natalia Mclaen, Francisco Segovia, Ricardo Torres, Mateo Naranjo y Camila Verbik
Ingenierías: Patricio Cevallos, Edmundo Garrido, Nelson Naranjo, Klever Rivera, Jefferson Pilapaña, Edgar Conchambay, Arístides Velasteguí, Mario Reino, Xavier Ramos, Solange Alvarado, Gustavo Chávez, Bolívar Chamorro, Mathieu Lamour y David Heredia
Paisajismo: Margarita Valencia
Consultora: Paola Romero
Colaboradores: Jaime Quinga, Pablo Betancourt, Martin Pasaca, Jaime Tilleria, Joyce Rivas, Solange Puebla, Alejandra Llumiluisa, Xavier Navarrete, Sebastián Sánchez, Jun Hesamzadeh, José Chávez, María José Simbaña, Marcelo Ramos, José Manuel de los Ríos, Atina Preen y Pinxcel
Dibujos: Andrés Santa Fe y Daniel Moreno Flores
Ilustraciones: Carlos Valverde y Marie Combette
Año finalización construcción: 2019
Superficie construida: 1152 m²
Fotografía: Bicubik y Santiago Vaca
El tiempo como material
Palimpsesto (manuscrito que conserva huellas de otra escritura anterior)
Es una casa patrimonial que ha sido testigo del paso del tiempo de su gente y de la transformación de la ciudad. La casa tiene alrededor de 70 años, por sus espacios han transitado muchísimas voluntades, por tal motivo sus paredes guardan huellas de eventos humanos realizados a lo largo del tiempo. En la ciudad, el crecimiento tiene que estar enfocado en las infraestructuras existentes y proporcionar una segunda, tercera, cuarta vida de uso mediante mecanismos de transformación y reciclaje.
Detectives forenses desde el lugar
Como metodología arquitectónica de proyecto se pensó en tener el mayor contacto posible con la edificación, para reconocer todas las particularidades del espacio de una manera efectiva, pensamos que para realizar este proceso creativo era necesario montar nuestra oficina en el lugar , estar ahí, vivir el lugar, como un acto de inmersión que palpemos y nos bañemos del lugar, hasta que por repetición asimilemos cada detalle y cada rincón. El registro fue lo más importante, como para entender lo que estábamos estudiando y que a partir de eso dictemos soluciones, de ese modo hicimos trabajos similares al que haría un arqueólogo, obteniendo inventarios concretos existentes, para encontrar el carácter y la esencia del lugar. Las pistas que la edificación nos proveía, nos permitieron plantear soluciones contundentes, sin transformar el lugar, mas bien, dialogar con lo existente y que ello sea un motor potencializador. Fue un proceso que indagó no solamente materialidades, sino más bien filosofías, forma de vida que definen el espacio, la relación con la ciudad y su entorno.
Hacer con la mano
Fue un proceso creativo de hacer y pensar con las manos, la mano como herramienta honorable, mediante procesos minuciosos, que requiere atención, concentración y mucha curiosidad.
Artesano como parte del equipo
En este accionar se leyó la casona, se valorizaron espacios materiales, se identificaron procesos constructivos para ser potenciados y recuperar el valor de la técnica, con el objetivo de diseñar experiencias y sensaciones en el edificio y revelar su identidad. Realizamos prototipos y pruebas de procesos constructivos, en un contacto directo con la materia mientras se diseñaba. Esto nos permitió evaluar las intenciones que surgieron en el proceso y garantizar un espacio confortable particular.
Cohesión barrial
Nuestra iniciativa fue ocupar las instalaciones de este predio huérfano momentáneo, que estaba destinado a acoger una nueva infraestructura en el futuro, con actividades sociales que reconozcan el impacto colectivo que tuvo el anterior uso. Vimos la necesidad de recomponer y sanar el imaginario de la ciudadanía, por lo que nos enfocamos en tejer y cohesionar el barrio, ciudadanía y los nuevos usuarios.
Hitos como eventos
Quisimos que el proyecto se convierta en una referencia desde el inicio, desde que pusimos los pies en el lugar empezaron a ocurrir actividades, de esa manera fue hacer que el proyecto exista y tenga sentido antes de que hagamos la arquitectura. Esto nos permitió que el proyecto se posicione y genere un espíritu colectivo.
Diálogos que eleven las ideas
Que evidencien problemáticas de un sistema urbano decadente, para que el proyecto sea capaz de integrarse correctamente en el entorno y con las condiciones que lo afectan.
Concientización para todos
Iniciar un proyecto nos da la oportunidad de reflexión profunda y a la toma de conciencia por parte de todos, de problemáticas urbanas actuales y de lógicas de desarrollo, es un llamado a la acción ciudadana, como punto de partida para una transformación colectiva, de efecto multiplicador. El estudio de este proyecto nos ha permitido recordar, evidenciar y transmitir situaciones pasadas íntimamente relacionadas con los propietarios, la casa, el barrio y la ciudad. Se ideó y se generó en etapa de proyecto una solución de tratamiento de aguas negras con bio filtros vegetales, como una práctica territorialmente positiva, capaz de solucionar y hacerse cargo de los propios desechos líquidos. Con el objetivo de convertir al proyecto arquitectónico en un escenario que permita crear relaciones simbióticas entre usuarios y otros seres vivos y que se genere un ecosistema capaz de albergar otras especies.