El proyecto más reciente de Jishang Space Design, la Villa Contemplativa con Vista a la Montaña, es una residencia de tres niveles y 700 metros cuadrados, ubicada en un terreno privilegiado y aislado en las afueras de Hangzhou, China. Situada junto a una cadena montañosa y rodeada por un paisaje de vegetación exuberante, la casa ofrece vistas silenciosamente impresionantes desde un interior cuidadosamente diseñado para adaptarse a las necesidades y hábitos cotidianos de su residente.
El diseñador principal, Ding Linji (fundador de Jishang Space Design), trabajó con la premisa de crear el espacio como una respuesta específica a quienes lo habitan, más allá de buscar estándares universales o genéricos. Su enfoque partió de los requerimientos esenciales de los residentes para que el interior funcione: un diálogo flexible entre las personas y el espacio, en oposición a ideas convencionales de cómo debe organizarse una vivienda. Su propuesta nace del deseo de expresar una visión del espacio enraizada en la experiencia humana, la resonancia emocional y una profundidad filosófica.
Rompimiento de fronteras espaciales
La estructura original —una casa adosada de estilo americano, mal iluminada— fue completamente reconfigurada por dentro y por fuera para reflejar una sensibilidad contemporánea, de fluidez, apertura y líneas limpias, contenida en una envolvente moderna y minimalista. Varias habitaciones fueron concebidas sin funciones estrictamente definidas, lo que permite que los residentes modifiquen su uso con el paso del tiempo. Los espacios se superponen y fusionan entre sí, facilitando una interacción dinámica entre ambientes y permitiendo que la luz natural penetre generosamente en el interior.
Programación abierta
El enfoque de diseño fue concebido para permitir que el uso de la villa evolucione como un proceso continuo, reflejando la vida cambiante de sus habitantes. En esta línea, se evitaron etiquetas como “sala de estar” o “estudio”, en favor de lo que el diseñador llama “flexibilidad escénica”: espacios junto a descansos de escaleras o antiguos estudios se reconvierten en áreas para meditación, té o recibir visitas. La villa, en su conjunto, es abierta y adaptable, una entidad orgánica y mutable que otorga a los residentes autonomía para decidir cómo usar los espacios y modificarlos a futuro según sus necesidades.
El tiempo como testigo
Para Ding Linji, el espacio no es solo presencia física, sino también un contenedor del tiempo. En la Villa con Vista a la Montaña, eligió materiales que reflejan el paso del tiempo mediante cambios sutiles en su apariencia. Paredes de yeso blanco, textiles orgánicos, y paneles, peldaños y techos de madera están pensados para envejecer con gracia, registrando las huellas de la vida con el paso de los años. Las sillas, mesas, marcos de puertas y encimeras, también de madera en su mayoría, refuerzan la continuidad visual entre las distintas áreas y niveles. Además, un gran tragaluz con estructura de madera permite que la luz natural inunde el nivel superior, trayendo una sensación de amplitud, temporalidad y vitalidad serena. Aquí, la arquitectura permite que el movimiento del sol y la luna forme parte de la experiencia cotidiana, integrando visualmente el tiempo y fomentando la conciencia de los ciclos naturales.
Carácter espiritual
El gusto del cliente por la caligrafía está presente en diversas obras y pinturas distribuidas por la casa, además de cerámicas y objetos de arte recolectados a lo largo de los años. Estos elementos personales fueron cuidadosamente integrados al diseño interior, alineados con ejes visuales específicos y dispuestos con atención a sus proporciones y relación con los muros y espacios que los rodean. Así, estas piezas complementan de forma natural los materiales y la atmósfera del proyecto, aportando una dimensión cultural y espiritual adicional. La fusión entre pinturas tradicionales y objetos cotidianos puede leerse como una metáfora del proceso de armonizar a las personas con su espacio doméstico.
Una reflexión sobre la existencia, el tiempo y la vida
El diseñador no considera este proyecto como meramente un ejercicio de interiorismo o planificación espacial, sino como una exploración filosófica de lo que significa existir, del paso del tiempo, y de cómo nuestras vidas pueden alcanzar una percepción más profunda a través de los espacios que habitamos diariamente. Al romper los límites preestablecidos, difuminar funciones y aplicar materiales que capturan el tiempo, el diseño transforma la casa en un organismo vivo y en evolución, que crece en armonía con sus ocupantes, y ofrece así una redefinición del concepto de habitar.
Información del Proyecto
Nombre del Proyecto: Villa Contemplativa con Vista a la Montaña
Estudio de diseño: Jishang Space Design
Ubicación: Hangzhou, Zhejiang, China
Superficie: 700 m²
Diseñador principal: Ding Linji
Periodo de diseño: 2022
Finalización: 2025
Materiales principales: Chapa de madera, pintura
Planificación editorial: Chengshe Media
Fotografía: Hangzhou Hanmo Visual – Yigao